Alcohol en la conducción

Fiscalización diurna al consumo de Alcohol

La fiscalización por consumo de alcohol se ha instalado en la actualidad noticiosa desde que se reforzara su desarrollo durante horas del día, principalmente, en sectores aledaños a restaurantes en horario de almuerzo.

Las críticas han sido diversas. Por un lado, empresarios gastronómicos rechazan la medida apelando a que ‘un pisco sour o una copa de vino’ no afectarían la conducción, en pruebas de atención –distracción con estímulos visuales y auditivos simultáneos- el alcohol incrementa la distrabilidad e interfiere con las tareas necesarias para responder a un segundo estímulo desde 0,2 grs de alcohol por litro de sangre. Otros, la apoyan conscientes de que beber y conducir son dos situaciones, absolutamente incompatibles. Porque en este tema, no podemos hablar de cifras y estadísticas sin pensar que son vidas las que están detrás de esos muchas veces fríos números. Basta una vida que se pierda por causa de accidentes de tránsito ocurridos durante el día, para que reforzar la fiscalización diurna, valga la pena.

De hecho, en países donde la implementación de la ley de tolerancia cero ya lleva años, como es el caso de Suecia, la fiscalización se hace incluso durante las mañanas.

A modo de ejemplo, en 2011, en el horario que se extiende entre las 15 y las 18 horas, se produjeron 391 accidentes de tránsito, donde resultaron 75 heridos graves y 34 menos graves. De ellos, 9 perdieron la vida.

¿No es esta razón suficiente para preocuparnos y fiscalizar?

El llamado nunca ha sido no beber. La invitación es a no conducir, si se bebe. Una invitación en la que seguiremos insistiendo, aunque pueda despertar rechazo en algunos sectores económicos, porque nuestro objetivo, es salvar vidas y no existe bien más preciado.